Lo que se presentó como una obra emblemática de infraestructura educativa para el municipio terminó convirtiéndose en uno de los mayores casos de fracaso de gestión pública en el departamento: el megacolegio Sabio Mutis, con una inversión superior a los $6.000 millones de pesos, hoy opera de manera parcial y es calificado por la comunidad como un auténtico “elefante blanco”.
De gran proyecto a problema diario
La nueva sede de la Institución Educativa Departamental Sabio Mutis fue diseñada para ser un centro educativo moderno, con capacidad para cientos de estudiantes, espacios pedagógicos adecuados, laboratorios y zonas comunes. Sin embargo, a pesar de que la infraestructura física existe, no está siendo utilizada plenamente, obligando a que los estudiantes regresen a la antigua sede escolar, que ha tenido que ser adaptada de forma precaria.
La adjudicación fue parte de los 26 megacolegios incluidos en el plan departamental para mejorar la infraestructura educativa, con un contrato global de obra valorado en aproximadamente $6.256 millones de pesos.
Durante esa fase, las autoridades realizaron actividades públicas como la visita de obra a la institución en junio de 2019, encabezadas por el entonces gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, quien destacó la construcción como parte de sus proyectos prioritarios.
Aulas llenas, cursos a medias
Actualmente, debido al espacio reducido en la sede antigua, los responsables educativos implementaron un plan de rotación: Un día a la semana los alumnos no asisten de forma presencial para evitar el hacinamiento. Esta medida, lejos de facilitar una educación integral, ha generado un retroceso en la calidad de aprendizaje y la continuidad escolar.
“Mis hijos solo van a clases presenciales tres días a la semana. Los otros dos deben estudiar desde casa porque no hay espacio para todos”, dice una madre de familia, visiblemente preocupada por el impacto que esta situación puede tener en el rendimiento académico y la salud mental de los estudiantes.
Derechos vulnerados
La Defensoría del Pueblo ha acompañado a la comunidad educativa y presentado una acción de tutela ante la Corte Constitucional por presuntas vulneraciones a los derechos fundamentales de los niños y adolescentes. Entre los derechos reclamados están:
- Derecho a la educación plena
- Derecho a la salud
- Derecho a un ambiente sano
La tutela, actualmente en etapa de pruebas, busca obligar a las autoridades para que se dé una solución estructural y definitiva al problema, garantizando el acceso regular y seguro a clases presenciales para todos los estudiantes.
Una obra costosa que no apunta a solución
El caso del Sabio Mutis es considerado por pobladores y analistas como un símbolo del mal uso de recursos públicos, ya que la inversión millonaria no se traduce en beneficios reales para los estudiantes.
“Gastaron una fortuna en un edificio que no se ha usado adecuadamente. Hoy los niños están ‘apretados’, con clases rotativas, y la comunidad se pregunta si valió la pena”, comenta un líder comunal.
Responsabilidad de las autoridades
La Alcaldía de La Mesa, la Gobernación de Cundinamarca y la Secretaría de Educación departamental han sido señaladas por la falta de soluciones eficaces. La comunidad exige respuestas claras:
- ¿Por qué no se puso en funcionamiento la nueva sede?
- ¿Qué impide que los estudiantes estudien normalmente?
- ¿Quién responde por el gasto y la falta de resultados?
Mientras no haya respuestas contundentes, el Sabio Mutis seguirá siendo un emblema del despilfarro y la mala gestión.
